Transitar una crisis nos pone a prueba

Hace ya un poco más de una  década, tuve una de las experiencias más duras y al mismo tiempo más enriquecedoras de mi vida y fue gracias a una gran crisis, yo lo llamo mi tsunami. Por eso cuando digo “gran crisis” no estoy exagerando, porque no solo me involucró a mí, sino, a parte de mi familia y otros seres queridos.

No me gusta dar recetas mágicas, porque de hecho no creo en ellas. Los seres humanos somos únicos e irrepetibles, con lo cual es casi imposible que una solución resulte igual de beneficiosa para todos. Sin embargo, hoy a modo de ejercicio de reconocimiento y para agradecer, quiero compartir con Uds. algunas de las prácticas, que me ayudaron a salir adelante.

1-Saber pedir ayuda:

Las situaciones difíciles normalmente hacen que nos encerremos en nosotros mismos. Nos baja la energía, perdemos confianza, el mundo nos resulta muy hostil y preferimos resguardarnos. Pero en mi experiencia, aislarme, lejos de ayudarme, agudizaba el malestar, fue entonces cuando me abrí a pedir ayuda. Entender que no podemos solos, es el primer paso para rodearnos de las personas, ya sean amigos o profesionales, que nos ayudarán a transitar el camino de la recuperación.
La bendición de ese difícil momento, fue darme cuenta de la gran comunidad que tenía a mi alrededor. Fueron esas personas amorosas e incondicionales que me acompañaron para que pudiera salir adelante.

2-Centrarme en el “para qué”, en lugar del “por qué”

Culturalmente nos enseñan a cuestionarnos el porqué de las cosas. Lo hacemos automáticamente y en momentos difíciles, preguntarnos porqué pasa los que nos pasa, no nos ayuda a avanzar. 

Con gran esfuerzo puede cambiar el foco de mi atención, salir del piloto automático y aprender a cuestionarme el “para qué” de lo que me estaba sucediendo.

Básicamente cuando nos preguntamos por qué, estamos buscando una explicación de algo que ya no podemos cambiar.

Justificativos, víctimas, victimarios, responsables y explicaciones de todo tipo aparecen como respuestas que no nos ayudan a superar la situación que estamos viviendo.

Cuando nos centramos en el “para que”, la energía está puesta en el futuro, buscamos soluciones y no excusas y la situación de crisis cobra un nuevo sentido. La crisis aparece como una oportunidad de aprendizaje y evolución. Al hacer este cambio en el enfoque, necesariamente tenemos que salir de la postura de víctima, para hacernos cargo de nuestra recuperación.

3-La esperanza como motor

Nunca perdí la esperanza, aunque muchas veces me ví y sentí como una víctima. Por más injusta que me parecía la situación, sabía que detrás de la oscuridad había una gran luz. Aun sin poder verla , era lo que me daba fuerzas para seguir, para ser creativa, para dar todos los días gracias a Dios por lo que estaba pasando, aunque todavía doliera mucho y no lo entendiera.
Pero déjame decirte que con la esperanza sola no se logra nada. Sin acción no hay resultados. Por eso digo que la esperanza es el gran motor para plasmar los resultados que queremos conseguir, y las acciones el engranaje que nos permite verlos.

4- Abrir la mente y el corazón

Siempre estuve dispuesta a hacer lo que la vida me propusiera, inclusive cuando implico lanzarme a hacer algo completamente nuevo para mí. Aquella vez, tuve que volverme súper creativa y escuchar las señales que el universo me enviaba. Así fue como terminé dedicándome a una actividad que no tenía nada que ver con mi formación profesional y que no se me hubiese cruzado por la cabeza ni remotamente en otras circunstancias de mi vida.Abrí un pequeño negocio de productos vegetarianos y gracias a ese negocio conocí al amor de mi vida. Si me hubiera paralizado y quedado solo con la idea de hacer lo que sí sabía hacer, no hubiera podido generar empleos y verme capaz de ir por caminos desconocidos.

5- Observarme

Las crisis son maravillosas invitaciones para trabajar con uno mismo; con esos aspectos de nuestra personalidad que están ocultos, hasta que algo nos sacude y nos cambia la vida.
El es un trabajo continuo, que se realiza no solo con uno mismo, sino en ocasiones cuando así lo requieren, con profesionales capacitados para ello.
La práctica de observarse, nos ayuda a estar más conscientes de nuestros pensamientos, creencias, emociones y por ende a generar acciones que están mejor sintonizadas con nuestro universo interior. Lejos de pasarnos la vida reaccionando, o sintiéndonos víctimas del mundo, esta conexión más profunda, nos lleva a elaborar respuestas y acciones superadoras.


Las crisis te desafían. Te sacan de tu zona de confort. Sacan lo mejor y lo peor de ti. Te invitan a ser flexibles, creativos, a encontrar ideas y recursos insospechados. 

10 Años después de haber vivido ese tsunami, escribí un libro donde profundizo mucho más el tema de lo que significa el amor, la felicidad, las crisis, encontrar pareja y vivir una relación saludable. Aquí te dejo el link