Cuando se sabe decir NO, el Si tiene un sabor muy distinto

Culturalmente necesitamos sentirnos aprobados y aceptados y esto muchas veces nos pone en circunstancias en las que nos cuesta decir que NO. “ Decir que No” a ciertos pedidos o requerimientos nos hace ver como personas egoístas o poco solidarias pero existe un nivel de egoísmo que es necesario y hasta saludable.

Para poder decir que no sin culpa es necesario primero conocerse bien para saber qué estamos dispuestos a aceptar y qué no. Esto nos ayuda a entender y también a saber explicar si es necesario, la intención que hay detrás de esa negativa.

Un ejemplo típico es cuando se le deben poner limites a los hijos. Sabemos que eso genera mucha rabia e inclusive rechazo, pero si comprendemos que el objetivo no es buscar la aprobación o el agrado de un hijo sino que mi intención es educarlo, lo haré con firmeza y mucho amor.

Otro ejemplo es cuando postergamos proyectos en función a la pareja o la familia porque creemos que si elegimos priorizarnos somos malas madres o esposas. No nos enseñaron que para poder dar y generar relaciones armoniozas, primero debemos darnos a nosotros mismos. Es desde esa mirada que podremos trasmitir una energía constructiva que nos va a abrir el camino para realizarnos en nuestros proyectos.

Más que aprender a Decir No, los Invito a que aprendan a decirse Si a ustedes.


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