Madurar es cuidar lo que dices, respetar lo que escuchas y meditar lo que callas

¿De qué hablamos cuando hablamos de madurez emocional? ¿Cómo sabemos si somos o no somos maduros en el plano de las emociones?

Voy a intentar dar una respuesta desde lo que para mí es madurez emocional, con la idea de que puedas, al leerlo, saber en que nivel te encuentras y así poder reforzar los puntos en los que creas que debes afinar tu trabajo interior.

Te voy a nombrar 5 puntos para que hagas un auto-análisis de cómo estás en cada uno de ellos. ¡Comencemos!

1-) ¿Cuánto te conoces?

Para responder positivamente debes reconocerte capacidad de:

  • Ser responsable de tus actos y por lo tanto de ti.
  • Respetar tus procesos y creencias.
  • Conocer tus debilidades y fortalezas.
  • Saber lo que te gusta y lo que no, es decir conocer tus gustos y tus límites. Ello te permitirá saber qué estás dispuesto a negociar y qué no. (Puedes leer el artículo “Yo primero y tú después” para profundizar sobre el tema)

2-) ¿Cuál es tu grado de coherencia?

Para ser coherente, lo que dices, piensas y haces debe estar en armonía. Decir una cosa y en la práctica hacer todo contrario no está dentro la categoría de la coherencia. Este punto es muy delicado ya que requiere de una gran capacidad de observación pues la mayoría de las veces pensamos que somos coherentes, aunque la evidencia diga otra cosa.

3-) ¿Tienes buenas relaciones con tus seres queridos y con la gente que te rodea?

Algunos ingredientes para alimentar las buenas relaciones:

  • Saber escuchar y comunicar lo que necesitas.
  • Saber pedir perdón y bajar la cabeza cuando te equivocas
  • Corregir tus errores
  • Mantener una comunicación sana y permanente
  • Cumplir con tus promesas
  • Hacer acuerdos cuando sea necesario
  • Reconocer relaciones disfuncionales.

(Puedes leer más aquí “El secreto de una buena comunicación en pareja”)

En algunas circunstancias por tratarse de relaciones disfuncionales, guardar distancia es la mejor alternativa, lo importante no es estar en contacto con todo el mundo sino mantenerse en paz y sin juicio.

4-) ¿Sabes ocupar tu lugar?

Para ocupar tu lugar debes ser consciente de lo que eres y comprender cuál es tu función ya sea a nivel familiar, laborar o social. Querer ser la o el salvadora o salvador del mundo, por ejemplo, no es función de nadie. Pero tener una vida sana, coherente y armónica, si es tu responsabilidad. (Puedes profundizar leyendo el artículo Decirte NO para decirme SI.)

5-) ¿Aceptas críticas?

Nunca es fácil oír que no estamos haciendo bien las cosas porque es un golpe directo al ego. Sin embargo, es muy importante aprender a tener la apertura para aceptar críticas, no necesariamente porque el otro siempre tenga la razón sino porque si escuchas con atención siempre descubrirás algo para mejorar o aprender.

(Te dejo el link del artículo que escribí hace algunos meses sobre el tema “El poder de la crítica”)

La auto-observación es la herramienta más poderosa que podemos usar para desarrollar madurez emocional. Es a partir de un profundo autoconocimiento y consciencia, que podremos trabajar en nuestras debilidades para crecer como personas y llevar una vida más auténtica y coherente.

Constancia y consciencia en el camino, aquí estoy si tienen alguna duda.

Con cariño.


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