¿Cuántas veces vivimos situaciones, que no logramos entender? La vida nos regala espejos, en forma de obstáculos, desafíos y relaciones, que nos reflejan aspectos de nuestra emocionalidad o personalidad sobre los cuales necesitamos trabajar.

Estos espejos son bendiciones, porque es solo a través de sus reflejos, que podemos ver, aquello que nos resulta muy difícil identificar en nosotros mismos. Son estos “espejos” los que nos permiten mejorar, evolucionar y en definitiva, convertirnos en mejores personas y tener vidas más plenas.

Todo mi trabajo profesional nace como resultado de muchos años de estudio y trabajo personal. Desde una necesidad de compartir conocimientos y herramientas que he utilizado a largo de este tiempo con resultados muy positivos, tanto en mi vida personal como profesional, con la intención de alentar e inspirar a las personas a tomar las riendas de sus vidas.

Creo en la EMPATIA, como una fuerza sanadora, que tiene el potencial de curar incluso los traumas más arraigados y de enriquecer nuestras relaciones con un nivel de conexión, plenitud y fluidez casi inesperable. Por ello mi propuesta y mi invitación es:

“Date la oportunidad de ponerte en lugar del otro y desde allí, aprende de ti”

Te unes?


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