Mucha gente suele pensar que los psicólogos tenemos vidas perfectas, donde no hay espacio para separaciones, malos entendidos, traumas o dolores y no hay nada más lejos de la realidad. Lo que si creo firmemente es que debemos estar bien preparados y en esa preparación el camino, además del estudio, es el trabajo interior. Tenemos una responsabilidad enorme de sanarnos para poder apoyar a otros es sus procesos y eso es a lo que yo me he dedicado desde que tengo consciencia.

Comprender mi vida ha sido el eje de mis acciones y uno de los temas que he recorrido profundamente es el de la soledad.

Aprender a disfrutar de la soledad es una tarea que nos puede tomar muchos años, pero lo curioso es que entre más temprano lo aprendamos, mejores relaciones construimos.

Yo personalmente tuve que hacer ese aprendizaje hace muchos años cuando decidí terminar una larga relación de pareja de la que aprendí mucho. Me di cuenta que todas mis decisiones y gustos tenían que ver siempre con mi pareja y debido a eso, al separarme, comencé a hacer todo lo que quería y no podía mientras estaba en esa relación.

La emoción que predominaba por mi separación fue de felicidad y liberación. Me metí en cuanto curso me proponían y gracias a eso conocí gente maravillosa que hasta el día de hoy hace parte importante de mi vida.

Sin embargo, había circunstancias que se presentaban en donde estar sola seguía doliendo, así que decidí trabajar el miedo a la soledad enfrentando y derribando muchas creencias que se ocultaban detrás de ese temor.

Me propuse estar dispuesta a vivir nuevas experiencias, ir a los lugares que me causaban miedo y hacerme cargo de mis emociones. Lo asumí como una gran tarea y lo más lindo es que con el tiempo comencé a darme cuenta que yo era una gran compañía para mí misma.

Darme un espacio de soledad me permitió no solo conocer gente maravillosa, sino también conocerme mejor a mí misma. Pude identificar mi vulnerabilidad, mi fortaleza y sobre todo a entender que no se puede pretender que otra persona llene mis carencias. Fue a partir de un profundo y comprometido trabajo personal que dejé de relacionarme desde la dependencia con otras personas para evitar la soledad.

Apreciar la otra cara de la soledad puede convertirse en una hermosa experiencia, un gran regalo de crecimiento y aprendizaje.

Anímate a conocerte y darte cuenta de lo rico que estar contigo y si quieres tomar acción puedes tomar mi curso: Despertar Al Amor


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