Nunca había leído textos eróticos hasta que me crucé con 50 Sombras de Grey, que por el momento es mi primera y mi única aproximación a este tipo de literatura. Reconozco que me encantó el libro y sobre todo el estilo de narración que delata en cada detalle que está escrito por una mujer.

¿Por qué digo esto? Simplemente porque el estilo de sexualidad que expresan los protagonistas es de un gusto tremendamente femenino, incluyendo sus traumas. Un hombre jamás se excitaría al mismo nivel que una mujer con ese tipo de escenas. A todas nos vuelve locas, porque el hombre va despacio, muestra sus ganas de poseer, que también nos enciende. Se toma su tiempo, seduce, aprieta, mira, besa de una manera muy sutil, cosa que a las mujeres nos fascina.

Es por eso que ponemos tanto énfasis en la importancia del “juego previo”. Ese tocar, pero no tocar, lamer, pero a la vez mirar, hacer que se llegue al cielo con la más sutíl de las caricias y al mismo tiempo tener la delicadeza de manejar el dolor desde el placer.

Para las fanáticas de Grey, que está película nos sirva para reflexionar acerca de nuestra vida sexual. No es ninguna novedad que la sexualidad juega un papel muy importante en una relación de pareja. Tener una vida sexual satisfactoria, más allá del disfrute, fortalece el vínculo y genera cercanía.

El sexo es una fuente de placer en la pareja, pero muchas veces se convierte también en motivo de tensión. Muchos factores pueden afectar la vida sexual: falta de tiempo, rutina, vergüenza, perdida del deseo, falta de comunicación. No saber expresar las necesidades, sentimientos y deseos sexuales es uno de los problemas más comunes.

La buena noticia es que una sexualidad satisfactoria, es algo que se construye. No pretendiendo que el otro adivine lo que nos gusta y viceversa. No se trata de leer las mentes sino de generar un espacio de apertura y confianza para poder expresar nuestros gustos, preferencias y límites. Muchas parejas no pueden transitar este proceso solos y en esos casos es recomendable consultar con un especialista, terapeuta de parejas, psicólogo o sexólogo.

Si bien no tenemos a Cristian Grey en la cama, si tenemos hombres con ganas de ser orientados, de explorar y de aprender qué nos gusta, para hacernos gozar.


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